Aunque partamos del tópico de la cocina gallega tradicional en esencia sencilla y elaborada a partir de excelentes y variados productos que poco necesitan de adornos…
La importancia del puerto pesquero de Vigo permite ofrecer en los restaurantes de la ciudad platos de la mejor calidad a base de pescados y mariscos preparados tanto a partir de recetas de la cocina tradicional gallega como de las más elaboradas recetas de cocina internacional.
Si seguimos la ruta del Sur llegamos a Baiona A Real, población con marcada tradición marinera adonde llegó la noticia del descubrimiento de América, fecha que se conmemora anualmente en la fiesta de la Arribada. Baiona conserva el sabor de villa marinera con un interesante casco histórico.
Desde Baiona llegamos a A Guarda, población en la que desemboca el Río Miño y uno de los polos de atracción del turismo en Galicia pues está presidida por el castro de Santa Trega, principal yacimiento arqueológico gallego.
El Miño es aquí A Porta, un río que une dos pueblos hermanos. La interesante ruta por las ciudades fronterizas del Miño nos lleva de A Guarda a Caminha, de Goián a Vilanova da Cerveira, de Tui a Valença, de Salvaterra a Monçao, donde podremos rememorar las complicadas relaciones entre pueblos limítrofes en función de una geografía política conflictiva.
O Miño é aquí A Porta, un río que une dous pobos irmáns. A interesante rota polas cidades fronteirizas do Miño nos leva de A Guarda a Caminha, de Goián a Vilanova da Cerveira, de Tui a Valença, de Salvaterra a Monçao, onde poderemos rememorar as complicadas relacións entre pobos limítrofes en función dunha xeografía política conflictiva.
Por autovía podemos llegar a Tui, población fronteriza que conserva sus murallas y rivaliza en belleza y estado de conservación con su homóloga portuguesa, Valença.
A solo 150 kilómetros por autopista se encuentra Porto, segunda ciudad en importancia del vecino país y centro económico y financiero de la mitad norte de Portugal. El gran desarrollo cultural que muestra la ciudad, con equipamientos de gran interés como la Casa da Música o la Fundación Serralves han incentivado los flujos de información Galicia-Portugal.
Siguiendo la A-9 llegamos a Pontevedra, ciudad que conserva uno de los centros históricos más completos de Galicia. Los vestigios de la ruta xacobea están presentes en construcciones como la Iglesia de Santa María o la Peregrina.
El Camino remata en Santiago de Compostela, ciudad Patrimonio de la Humanidad y capital cultural de Galicia. Una catedral en si misma, perfecto ejemplo de convivencia entre pasado y presente que ha sabido crecer y adaptarse a las nuevas necesidades manteniendo una tradición constructiva armoniosa. Aunque Santiago es una ciudad abarcable, los equipamientos culturales son muchos y muy interesantes por lo que no está de más dedicarle varias jornadas.
Siguiendo la A9 llegamos a A Coruña, antigua capital del Reino de Galicia y centro de la tradición financiera. A Coruña se desarrolló afrontando su dificil relación con un paisaje agreste presidido por la Torre de Hércules, antiguo faro romano.
Hoy en día se ha dominado la naturaleza y la península aparece como un paseo accesible en el que destacan las construcciones modernistas en cristal, la Plaza de María Pita, el Castillo de San Antón y la mencionada Torre de Hércules, que conviven con modernos edificios como la Domus.