6º Festival de Jazz de Vigo

Por Quinito L. Mourelle

El trío formado por Colina, Miralta y Sambeat puede presumir de un ensamblaje sin fisuras, fruto de la complicidad y el entendimiento de sus integrantes. A ese oficio hay que sumarle la oportunidad de un repertorio muy bien escogido y cercano al público por introducir elementos folclóricos que, aunque complejos en sus entrañas, resultan familiares y fácilmente asimilables para el oído

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3.07.09 Un repertorio oportuno y Zappa

Por Quinito L. Mourelle

El trío formado por Colina, Miralta y Sambeat puede presumir de un ensamblaje sin fisuras, fruto de la complicidad y el entendimiento de sus integrantes. A ese oficio hay que sumarle la oportunidad de un repertorio muy bien escogido y cercano al público por introducir elementos folclóricos que, aunque complejos en sus entrañas, resultan familiares y fácilmente asimilables para el oído. El aire latino de Andando, la intrincada rítmica de ese bello “blues africano” firmado por Colina o el bolero de Consuelo Velázquez reconvertido en balada arrastrada al estilo Angel Eyes, conforman una sucesión de estilos muy de agradecer. Sin embargo, se echa en falta la sorpresa a la hora de abordar ese repertorio y de plantear sobre el escenario el espectáculo, limitado a la fórmula de exposición-solos-cierre y algo cojo en otro tipo de juegos. Una mayor ruptura por parte de Sambeat y de Miralta contribuiría a alejar la sombra de lo previsible y a abrir algunas puertas que enriquecerían una música hermosa y popular. Les sobra calidad para poder hacerlo.
Zappa no vino a Vigo a tocar el saxo, como rezaba el titular de un periodista despistado…pero su espíritu sí estuvo muy presente en la lectura de Low Budget Research Kitchen y el maestro de la ceremonia Napoleon Murphy Brock. Sin duda fue un concierto no solo para los seguidores de Zappa, sino también para todos los paladares afines al rock progresivo, a obligados retorcidos, a temas encadenados en formato sinfónico y a melodías con estructuras complejas y truncadas que, no obstante, consiguen el milagro de resultar pegadizas. El trabajo de la banda portuguesa es notable a la hora de recrear al genio desaparecido —incluyendo sus solos de guitarra— y de mantener su legado con frescura. En esa empresa resultó inestimable la colaboración de Napoleón Murphy Brock como showman. La frase con la que se refirió a George Bush podría aplicarse, y pido perdón por la ironía, al músico homenajeado: “Se fue pero no lo olvidamos”.