Por Quinito L. Mourelle
Las actividades del MARCO concluyeron con una mesa redonda en la que intervinieron Marta Nuñez Aboy y Baldo Martínez en representación del festival y los críticos de jazz Tomás Sendón y Alejandro Cifuentes.
Por Quinito L. Mourelle
Las actividades del MARCO concluyeron con una mesa redonda en la que intervinieron Marta Nuñez Aboy y Baldo Martínez en representación del festival y los críticos de jazz Tomás Sendón y Alejandro Cifuentes. En la memoria y evaluación de las primeras cinco ediciones de Imaxina Sons se repasaron las dificultades de partida y las que surgen para mantener la filosofía del festival y su peculiaridad frente a los que le rodean en el panorama actual. En el capítulo de las carencias, el público recordó el buen sabor de boca de los conciertos didácticos celebrados en años anteriores y la necesidad de profundizar en ese camino para irrigar el jazz en la población y especialmente en los más jóvenes. Las opiniones del público sobre el festival se recogen en la página web a través de un breve cuestionario.
Marc Ducret ofreció un concierto solista más figurativo (en términos pictóricos) que el de sus predecesores. Entre los recursos utilizados cabe destacar la imitación de palabras con notas (algo parecido a lo que puede escucharse en Festa Dos Deuses de Hermeto Pascoal) y la alternancia de distorsión y amplificación con el sonido natural o unplugged. Sin otros elementos que la propia amplificación, el vibrado y la púa, el francés mantuvo el pulso en tres piezas en las que hizo gala de un marcado sentido rítmico entreverado por patrones del rock y el rythm and blues pero llevados a su terreno. En la propina su discurso tomó más tierra todavía y se convirtió en una balada country al estilo de las primeras grabaciones de Pat Metheny.