El auditorio del Marco acogió la presentación del libro de Chefa Alonso: Improvisación Libre. La composición en Movimiento (Editorial Dos Acordes), pionero sobre la materia en España y oportuno, tanto para público como para músicos y crítica, por abordar temas ignorados en los conservatorios y en la mayoría de las escuelas de música.
Por Quinito L. Mourelle
El auditorio del Marco acogió la presentación del libro de Chefa Alonso: Improvisación Libre. La composición en Movimiento (Editorial Dos Acordes), pionero sobre la materia en España y oportuno, tanto para público como para músicos y crítica, por abordar temas ignorados en los conservatorios y en la mayoría de las escuelas de música. Como preámbulo se proyectó el cortometraje Shores, que se adjunta con la publicación y está firmado por la realizadora Barbara Meyer. En él se recogen las inquietudes de Chefa Alonso y de la acordeonista Ute Völker, con la que compartió escenario en diferentes países. Además de la autora participó en la mesa el pianista Agustí Fernández, que protagonizará hoy un concierto a piano solo en el mismo escenario utilizando técnicas poco convencionales y que se conocen como “piano preparado”. En el diálogo con el público se comentó el concierto de O.M.E.G.A bajo la dirección de Fred Frith como ejemplo de improvisación conducida, una de las diferentes modalidades de improvisación descritas en el libro. En su lectura encontraremos también entrevistas con improvisadores actuales de primer orden y un análisis del papel de la improvisación y su marginación en la Historia.
El propio Fred Frith, acompañado por la cantante Lucia Recio, ofreció a continuación una muestra del desafío que supone la improvisación sin coordenadas previas. El guitarrista despliega en directo una sorprendente batería de recursos acumulados durante años de experiencia en la búsqueda de un sonido entre líneas. Tanto en sus formulaciones del “ruido” como en aquellos paisajes sonoros en los que sí emergen notas —aunque a veces difícilmente discernibles—, el británico se emplea a fondo en la huida de la obviedad. Su propuesta es dura en algunos momentos pero también desemboca en remansos de sosiego, sobretodo en algunos loops de sorprendente dulzura. Como respuesta a un discurso eléctrico y distorsionado por la utilización de diversos objetos, el concurso de Lucia Recio es, por el contrario, desnudo y orgánico. Su voz se adapta a los sucesivos tejidos de Frith desatando una fuerza interior muy expresiva y liberadora de energía. Su improvisación huye en principio de la palabra, pero esta emerge en algún momento en irónicas conversaciones (consigo misma, con un alter ego o con cualquier interlocutor) o en retales de frases obsesivas que envuelven su trabajo con una pátina teatral.