El contrabajista Barry Guy volvió a triunfar con la Barry Guy New Orchestra tras haber destacado como solista
(por Quinito López Mourelle)
Las expectativas generadas en torno al concierto de Barry Guy se incrementaron después de su impactante intervención en solitario del pasado miércoles, y el contrabajista británico no defraudó a sus recientes incondicionales. Planteado como una única pieza, su espectáculo se balanceó entre los terrenos de la música contemporánea y la libre improvisación.
Para sorpresa de algunos, el material interpretado seguía algunas directrices muy marcadas en el papel pautado pero en las que cabía, por supuesto, espacio para la libertad interpretativa. Sin embargo, el aspecto formal fue el de una obra clásica por una estructura en la que se marcaban diferentes estadios con la ejecución de numerosos obligados.
Los momentos de calma tras la tempestad fueron bellísimos, sobretodo por la intervención de Agustí Fernández en su fase más evanescente (similar a la de su trabajo Aurora), y los solos más descarnados corrieron a cargo del saxofonista Mats Gustafsson.
Barry Guy puede jactarse de haber triunfado en la ciudad de Vigo por partida doble. Buena prueba de ello es que a la salida del concierto se hubiesen agotado los discos de su última grabación con esta formación de lujo.