6º Festival de Jazz de Vigo

Por Quinito L. Mourelle

Mereció la pena madrugar para asistir a la clase magistral impartida por Nils Wogram quien, en un contexto académico informal, nos enseñó, entre otras cosas, su técnica para producir acordes con el trombón, su querencia por los ritmos complejos o la sutil utilización de los cuartos de tono.

Noticias

5.07.09 Clases magistrales, juventud envidiable y viaje al sur

Por Quinito L. Mourelle

Mereció la pena madrugar para asistir a la clase magistral impartida por Nils Wogram quien, en un contexto académico informal, nos enseñó, entre otras cosas, su técnica para producir acordes con el trombón, su querencia por los ritmos complejos o la sutil utilización de los cuartos de tono. Más tarde se subiría al escenario como miembro del Big Zoom de Lucas Niggli para hacer gala de un modo de interpretar muy diferente y adaptado a la libertad expositiva planteada por el percusionista camerunés. Tres movimientos de larga duración conformaron la estructura de un repertorio muy abierto en el que, como contrapunto estilístico, se interpretaron algunos obligados complejos y medidos y —especialmente en el primer movimiento— con cierto regusto a rock sinfónico. Quizá el elemento más determinante de su propuesta fue el concurso del contrabajista Barry Guy, sus constantes cambios de dinámica y su free elegante y lírico aún en los pasajes de mayor crudeza.
Ya en la Praza do Rei, la última formación del baterista Carlos López abrió el abanico de estilos atrayendo a un público heterogéneo. Guiños a Miles Davis (sobretodo al de sus últimos capítulos), funk, drum and bass, una versión de Pink Floyd, algo de hip hop…todo aderezado con imágenes editadas en directo y encabezado por un front line con fuerza y juventud de la buena. El peso de los solos recayó en esta ocasión en el inspirado pianista Oscar da Graça.
La música viajó mucho más al sur bajo el timón de Omar Sosa. Su baza fue la de conjugar la rítmica latina con la africana en un repertorio de corte étnico pero con una óptica personal. Lo mejor de su aportación, sin embargo, pudo escucharse en las transiciones y en los momentos de calma. En ese contexto, más amable para incursiones armónicas y texturas diferentes, se intuyeron direcciones sugerentes que no aparecieron en los momentos en los que las exigencias rítmicas ahogaron el discurso con una insistencia un tanto reiterativa.