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10.07.08 Balance de la edición 2008

La edición 2008 del Imaxina Sons sirvió para comprobar que existe un público fiel y estable para el jazz, incluso en condiciones tan especiales como la coincidencia con la celebración de la Eurocopa. Un público en el que, por cierto, no faltaron las nuevas generaciones interesadas en ver de cerca a los “históricos” del jazz o las últimas tendencias de vanguardia.
Para los responsables del festival lo que resta ahora es afrontar la próxima edición, en la que este evento cumplirá su primer lustro de vida. Y ese trabajo empieza a partir de este momento, con la intención clara de reforzar y consolidar en 2009 un evento que deberá hacer un primer balance general tras esta etapa inicial de su historia.
En este Imaxina Sons 08, la historia del jazz pasó por Vigo, de la mano de los intérpretes más veteranos y la ciudad fue testigo de actuaciones como la del cuarteto de Wayne Shorter, con el panameño Danilo Pérez al piano, en el que puede ser uno de los últimos directos del grupo. El viaje musical insólito e imprevisible de este grupo resumía la trayectoria de un estilo musical armado en los orígenes a partir de melodías que descansan en el tiempo y la armonía pero que acaban diluyéndose en ese “magma informe y delicado” (como dijo el crítico Quinito L. Mourelle) característicos del free jazz y de la música más contemporánea y vanguardista.
Una actuación que estuvo precedida en la jornada inaugural del cuarteto gallego Clunia Jazz, en el concierto conmemorativo de su 25 aniversario. El cuarto de siglo que va de los tiempos del Filloa (emblemático local de jazz en A Coruña donde se dio a conocer el grupo) hasta hoy fue un tiempo muy aprovechado. Hay un pasao de gigante entre esa escena del jazz prácticamente desierta (apenas el Filloa en A Coruña y el Sachtmo en Vigo) al panorama actual con locales que programan frecuentes actuaciones de jazz en casi todas las grandes ciudades gallegas.
Internet y su prodigioso poder de difusión y contacto, junto al nacimiento de una industria musical gallega son otro de los polos que marcan esta nova geografía musical gallega, destinada a integrarse en el mapa global.

IMPULSO EN GALICIA
Más importante, tal vez, para este nuevo impulso del jazz gallego fue la aparición de centros de formación específicos (la escuela “A Tempo” de Pontevedra, la “Jazz Ensemble” de A Coruña, presentaron en el festival sus formaciones) y la importancia que en los conservatorios tienen las especialidades vinculadas a este estilo musical.
Músicos jóvenes como Paco Charlín o más veteranos, como Fernando Llorca, de Clunia, aseguran con su labor docente el necesario intercambio de experiencias y conocimientos.
Del impulso (y la buena salud) del jazz gallego hablan por ejemplo los “estrenos” en público de grabaciones recientes como Soños e Delirios (editado por Karonte) de Lucía Martínez, Zinco del quinteto de Marcelino Galán (del sello gallego Free Code) o Pascala, de Terela Gradín y Manuel Gutiérrez, también en este último sello.
Respecto de la formación es importante destacar sobre todo el aumento espectacular de público que registraron las master-class. Auténtica piedra de toque en el contexto de la formación, estas sesiones especializadas fueron lugar de encuentro de estilos y fórmulas que los intérpretes ofrecieron “en crudo” a los asistentes (músicos de variadas procedencias, en su mayoría), en el marco del Conservatorio Superior de Música de Vigo.
Es un ceremonial casi mágico, donde los “druidas” de los diversos instrumentos, desde la autoridad de una maestría técnica indudable, abren caminos a la evolución y trazan mapas de estilo que otros pueden seguir. Impresionantes a este respecto, los Bojan Z y los Markus Stockhausen y Stefano Socadnibbio.
De este modo, Imaxina Sons consigue fijar una referencia estable en el campo de la formación especializada y Vigo se sitúa como uno de los focos de atención para los especialistas durante la celebración del festival.

Por otro lado, los conciertos de solistas del museo MARCO son una fórmula a medio camino entre las master-class y las interpretaciones de grupo. Intérpretes como Barry Guy o el gallego Antonio Bravo, pusieron en acción su catálogo de recursos estilísticos (el primero al contrabajo, y el segundo combinando la guitarra y las pistas de sonido pregrabadas) en una especie de solo prolongado.
También fueron estos conciertos solistas el espacio de fórmulas absolutamente experimentales, como la poesía sonoro-vocal de Americo Rodrígues y sus expresivos alardes inhalantes-exhalantes.
Los aspectos históricos del jazz en España fueron el tema central de las conferencias que ofrecieron en la segunda semana del Imaxina Sons, los expertos Juan Claudio Cifuentes (“Cifu”) y Germán Lázaro respectivamente. Los especialistas se centraron en el primer caso en la época dorada del Madrid de los 60 con el nacimiento de las primeras compañías discográficas, y en el segundo en la explosión creativa de la Barcelona de los 70, con la aparición de las tendencias que marcarían la evolución del jazz desde Miles Davis y Weather Report a las influencias del rock y el folk.

VANGUARDIA EUROPEA
Si uno de las señas de identidad del Imaxina Sons es su referencia al jazz europeo de vanguardia, el objetivo se cumplió con el repaso al catálogo de las tendencias europeas actuales. En el festival tuvieron cabida estilos tan alejados como el show de Stefano Bollani (todo técnica y creatividad al servicio del humor) o la implacable descarga sonora de los Atomica / School Days capitaneados por el saxofonista Ken Vandermark, navegando sin complejos entre la música escrita y el free jazz.
Las actuaciones de grandes figuras como la orquestra de Barry Guy, el grupo del clarinetista Michel Portal o el trompetista Enrico Rava demostraron que el jazz de calidad siempre sorprende con sus propuestas, por más previsibles que resulten.
Figuras menos conocidas, pero con planteamientos atractivos, fueron el guitarrista italiano Simoni Guiducci con sus interpretaciones ligadas al folclore, mientras que su compatriota, la contrabajista Giulia Valle, ofrecía su propia versión sinfónica de la evolución musical desde los tiempos clásicos al rock.
No faltaron las propuestas más intimistas, representadas en este caso por Markus Stockhausen y Stefano Scodanibbio y su quinteto de “música intuitiva” en un concierto marcado, paradójicamente, por el uso del silencio.
Del panorama español destacaron las aportaciones de los canarios Machuca Trío, una agradable sorpresa que descubrió que e jazz existe y goza de buena salud en las islas; también sobresalió el saxofonista valenciano Javier Vercher, con su cálida espiritualidad expresada en intensas baladas. Por fin, Santi Ibarretxe trajo a Vigo la lúdica y corrosiva propuesta de su grupo Prímital, una osada maraña de funk, rock, verbena y ópera cómica.
En resumen, Imaxina Sons presentó en esta edición 2008 un catálogo de intérpretes de alto nivel y una fuerte apuesta por la profesionalización, que es junto a los apoyos públicos y privados son la condición ineludible para su subsistencia como dejaron patente los expertos participantes en la correspondiente mesa redonda.


Organiza:

Concello de Vigo

Patrocina:

Caixanova

Colabora:

Xunta de Galicia
Xacobeo